domingo, 16 de marzo de 2008

Voleyball en Consti


Suelo ir a correr dos o tres veces por semana alrededor del parque que está frente al hospital de niños Garrahan; allí ya se manifiesta la mezcla, latina y sudorosa, "de carnaza sensual y angurrienta", como dice un amigo, que caracteriza a los barrios como Constitución. Siempre hay varios partidos de fútbol y mucha gente corriendo y haciendo ejercicio. El otro día, al doblar en una esquina, en la primera vuelta, un partido de voley jugado por dos equipos de travestis quedó enmarcado ante mis ojos por la luz dorada de la puesta de sol. Se me ocurrió estar entrando a un mundo pictórico, de belleza oscura, terrible; la mezcla de un cuadro de Caravaggio con una foto de Marcos López. Vestidas con pantaloncitos de fútbol y camisetas viejas, a cara lavada, revelando al sol sus barbas sin afeitar y las raíces del pelo sin teñir que tanto se esfuerzan en ocultar cuando están trabajando, me produjeron un sentimiento cálido y humano; un amor a la diversidad de la vida y a la posibilidad de juego infinito en un mundo donde cada instante debemos adivinar qué reglas inventar.

Mientras pasaba trotando frente a la cancha de voley, el rechazo desastroso de una pelota hizo a una enorme rubia del equipo rival gritarle a la responsable, con más gracia y afecto que agresividad:

-¡Volvé a la jaula!

La carcajada que siguió, a la que contribuimos todos los que estábamos allí, fue tan luminosa como la luz del sol que se hundía lento hacia el lado de Parque Patricios.

viernes, 29 de febrero de 2008

La Kermesse del Fin del Mundo



En el baldío de los vidrios rotos y los perros sin dueño,
durante la madrugada, igual que reyes magos,
una troupe de freaks con sus carromatos,
con paneles percudidos que jamás fueron nuevos,
han montado el Callejón de las Atrocidades.
Con sinestesia de murciélago,
en dirección a la luz de la música de bronce
(bocinas grises, floripondios de latón
que transforman en enigma disonante
lo que supo ser arquetipo y pentagrama),
la muchedumbre que come al divertirse
desciende -como las limaduras de hierro de Oscar Wilde
que iban al imán por su propia voluntad-
a la colorida promesa, abisal como el centro de la tierra:
donde toda dirección es hacia arriba
y seguir descendiendo es imposible.
Aunque actúan como zombis
una íntima sospecha, caldera pútrida
de oscuro crepitar y presencia inmanente
acallada hasta ahora en los coletos de esta multitud
-ya se sabe, el viejo arte de desconocerse-
rompe sus ligaduras como un simio gigante
y obliga a todos a percatarse de la estafa:
aquello que el Maestro de Ceremonias
oferta por centavos, a los gritos,
subido a su abigarrado púlpito,
es la mentira peor urdida de la Historia:
la Mujer Gorda hace siglos que no come,
anoréxica al fin a causa de las fotos
que vio en las revistas de la peluquería;
el Hombre de Goma está resquebrajado
y un dolor de burlete
lo tiene rígido y postrado sobre un jergón de paja;
la Bella Odalisca está tan desmejorada,
adicta sin remedio a la droga de la histeria,
que sus ojos sucumbieron a los pozos sin fondo
del bleque de admirarse solamente a sí misma;
la Dama-Araña ya no teje su tela plateada
soñando despierta, estática en su jaula,
con el rol protagónico
de la próxima secuela de un film de superhéroes.
Muchos de los monstruos que anuncian los carteles
han muerto, y ni siquiera han retirado sus restos.
La chusma se enardece y amenaza incendiar todo
y el siniestro total se cierne, inevitable:
Espumarajos biliares brotan de sus bocas
que se confunden con los "copos de nieve"
que el Hombre con las Uñas Más Sucias del Mundo
hace instantes pescaba con varitas de mimbre
de un centrífugo hornito de azúcar a pedal;
los niños tomados de la mano de los padres
sin dejar de comer pochoclo
avanzan arrasando las tiendas y tablados.
La troupe corre hacia el río para salvar si es posible
sus vidas, de valor ínfimo para las autoridades
pero distinto de cero -al menos para ellos-,
con negras aguas hasta el cuello
observan y esperan que arda el Mundo.
Pero el pogrom ha llegado a los Espejos Deformantes
y a la luz de sus teas -un cliché que han de perdonarme-
el milagro estalla en un instante congelado:
las ondas azogadas de los vidrios rayados
compensan con metafísica precisión
la imagen aterradora de la masa
que sorprendida al límite de sus entendederas
se refleja transformada de goyesco esperpento
en bucólica estampa prerrafaelista.
La antorchas escapan de las manos
de los arrobados Narcisos
y, como han regado aserrín en el fangoso baldío,
todo arde de inmediato, hasta la misma chusma,
tan inflamable por su alto porcentaje lipídico
que chisporrotea el aceite que destilan los cuerpos,
líquidas llamas que se escurren entre la basura;
el sonido no se diferencia en absoluto
de la estática que siguen propalando las bocinas,
la banda de sonido accidental
de este apocalipsis de feria de atracciones.

sábado, 23 de febrero de 2008

Aura


Un poema escrito ayer.


La brisa arrancó la imperceptible
cubierta de la piel
brillosa y líquida
-tanto da si lo móvil era el aire
o rugían caballos metálicos
incendiando carboníferos octanos-.
La expuesta terminal de la dendrita,
múltiple en su afán ramificado,
amenaza con salirse de la escala:
rémora de Condillac
más sensible aún que su escultura,
a golpe de hechos percibidos
lo hará, seguro que lo hará.

El pulso, despellejado,
se desplaza a la velocidad de una carreta
desde las cordiales estancias en el pecho
hasta las periféricas opciones del cuerpo;
potenciadas cascadas electrónicas
que, al final, terminan siendo todo.
Las preguntas en cuestión son formuladas:
¿dónde están el final del aura
y el principio de la incertidumbre?
y ¿acaso el engranaje
movilizado, jacobinizado,
sueña con liberarse del reloj?

miércoles, 20 de febrero de 2008

Pneuma


Un poema escrito hace varios años.


El soplo, elástico fluir
porción inteligible
que orienta hacia su norte
la crisis del espíritu.
Brisa que hechiza al que quiere,
sucio de materia,
pulverizarse,
purificarse.
(Los filósofos romos
oreaban sus emanaciones
ondeando el peplo).
Teológicamente, la rueda
de un devenir cualquiera
apunta sus disparos
hacia aquellas cosas lábiles
que, sin embargo,
por ser tan indigestas,
rumiadas como muelas
manifiestan estrepitosamente
el alma de las habas.

domingo, 10 de febrero de 2008

Tabla periódica Proyecto Printmaking

Carbono, por Kris Shanks



Oxígeno, por Mari-Claire Vaccaro


Aquí está la página del proyecto en el que más de cien artistas ilustraron la tabla de los elementos. A mí, particularmente, me encantan estas cosas.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El carnaval me anda buscando

Copacabana, lago Titicaca


Bendición de los taxis, Carnaval en Copacabana


domingo, 3 de febrero de 2008

En Coroico


Estoy hace dos días en Coroico; a pesar de que la conección satelital es cara y lenta, está lloviendo desde ayer a la madrugada y sobra el tiempo para tenerle paciencia a la computadora. Saliendo de La Paz, son tres horas de viaje para llegar hasta el paraíso: al principio del viaje, pasamos por cerros nevados, brillantes moles de granito negro; un par de horas después, llegando a estos valles, siempre bajando, la temperatura sube y el paisaje se torna selvático: la yunga. Ya conocía el sur de Tucumán, el chaco salteño y Calilegua, en Jujuy; aquí se suma el estar en medio de la Bolivia más rural y pintoresca. Plátano, café, maracuyá, papaya; los sabores del trópico a mil doscientos metros de altura. La región está llena de cascadas, grutas y ríos torrentosos, pero la llovizna constante no me ha dejado caminar mucho. De hecho, estamos adentro de las nubes; más que llovizna, se ven vaharadas de vapor frío que se desplazan de aquí para allá con la brisa.


Estamos en pleno carnaval pero el clima está aguando la fiesta. Hace un rato, mientras desayunaba en el mercado municipal, las doñas, irónicamente, le echaban la culpa de la Niña a Evo. No se consigue café en grano; ignoro si no es época o se trata de la lluvia. El viernes estuve en el desfile; hubo música, fuegos de artificio y baile en la calle. Anoche me acosté a dormir la siesta y desperté esta mañana con el rumor de la lluvia. En el residencial en el que me alojo, tres pisos de galería alrededor de un gran patio, un gigantesco anfiteatro en el que desde mi palco observo todas las habitaciones, se alojan unos mariachis que vienieron para las celebraciones; hace dos días que los veo deambular siempre con sus trajes mexicanos. Una pena que no se pongan también los sombreros.


En La Paz me compré una guitarra pequeña con su correspondiente funda de colorido aguayo. Durante las horas de la siesta, practico los tangos de los libros de Arnoldo Pintos de enseñanza de guitarra que me traje desde Buenos Aires. Incluso forzado a quedarme dentro de mi pequeña habitación, solo, cantando letras que hablan de separaciones y desamores, me siento entero y feliz.

viernes, 1 de febrero de 2008

De La Paz a Coroico










Al final no fui a Oruro; va tanta gente por el carnaval que seguro no hubiera encontrado alojamiento, ni siquiera en un banco de la plaza. Además, los carnavales me atraen más que nada por la adrenalina contagiosa de la multitud, pero como droga, la también llamada epinefrina deja bastante que desear. Los colorines y la música estridente contribuyen a que me termine saturando y aburriendo. Decidí entonces ir directo de Potosí a La Paz; un viaje que duró toda la noche que también pasé durmiendo. La Paz es una gran urbe trepada a los cerros; una aldea hecha de edificios; un caos, pero no asesino, como algunos quieren hacer creer. Es una ciudad limpia y moderna, y también sucia y colonial. Tiene cerros llenos de casitas de ladrillo hueco -casitas en algunos casos es eufemismo; hay edificios de varios pisos- iguales a las de las películas de Río.
Llegué temprano; los comercios abren tarde, no había lugares donde desayunar excepto los puestos de la terminal, de la que había escapado para empezar lo antes posible a caminar la ciudad. En un cyber donde todavía era demasiado temprano y no habian encendido las computadoras, un ratón se me escabulló aterrado entre las piernas.
Siempre bajo la lluvia, visité un complejo de museos; caminé por es casco histórico; me zambullí en el centro donde sorprende ver a los bolivianos, tan discretos como los creía, gritando por cualquier motivo. El tránsito es infernal y a la vez parece que todos llegan a donde va. Hay unos disfrazados de cebra del gobierno que intentan, obviamente sin éxito, arreglar el bestial comportamiento de los peatones.
Al mediodía almorcé en un lugar muy lindo pero tan turístico que me sorprendió pagar 30 bolivianos por el almuerzo, unos doce pesos. Todo es tan barato que te desacostumbrás. Más tarde lo llamé al Marco Tóxico, el ilustrador de la tapa del último Argoth al que no conocía más que por e-mails. Quedamos en encontrarnos a las tres.
El encuentro con Marco es de esos que anuncian cosas importantes. Es una persona agradable, simpática, inteligente; gran conocedor del arte y la cultura de su ciudad; estuvimos toda la tarde caminando por La Paz, arriba y abajo; me puso al tanto de la literatura paceña, me llevó a una bibliteca gratuita de historietas -cosa que no sé si hay en Buenos Aires- y terminamos en una librería donde compré obedientemente todos los libros que me recomendó. Quedaron sembradas muchas ideas, como la de que nohayverguenza ediciones saque una antología de poesía boliviana y conectar los movimientos de editoriales independientes de nuestros lugares.
Por la calle los lustrabotas están todos con pasamontañas; como es una tarea discriminada, mantienen el anonimato. "Hay gente que les tiene miedo, son zapatistas" dijo Marcos. Me estuve riendo un rato.
Esta mañana salí para Coroico; uno de los lugares más bellos de los que he visitado. En la próxima, pondré algo sobre este paraíso.

jueves, 31 de enero de 2008

La Paz


¡Me encantan las ciudades con cerros!

martes, 29 de enero de 2008

Vale un Potosí



Llegué a Potosí desde Villazón, en uno de los viajes más baqueteados que hice. La combi tardó más de ocho horas en hacer los trescientos kilómetros que separan a la frontera de Potosí. Por horas, el camino es el lecho seco de un río, y recién llegando a la ciudad hay asfalto. Cuando estuve en Jujuy me reí del apunamiento, pero acá se desquitó de mi falta de respeto: a poco de bajar del ómnibus, se apoderó de mí la sensación que se tiene cuando se corre sin entrenamiento: falta de aire; dolor en las articulaciones; dolor de cabeza muy fuerte. También es como la resaca de una borrachera padre. La ciudad es un caótico laberinto de callejuelas coloniales donde los autos y los peatones juegan un juego donde me sorprendió no ver morir a nadie. "Ya nos conocemos", dicen.
Fui a la casa de moneda, un complejo de una manzana des siglo xvii donde se ve lo que representó este lugar para la corona Española; más de trescientas salas con techos altísimos de arco de ladrillo, llenas de tres siglos de historia, cuadros, plata, maquinarias, etc. La colección de óleos impresiona por la conservación a pesar de que no han sido restaurados; atribuyen esto al clima Potosino. Las laminadoras del siglo xvii movidas por cabrestantes que están en el piso de abajo hacen fácil imaginarse a los esclavos que según es fama ponían a empujar cuando se quedaban sin mulas. Ahora Bolivia manda a acuñar sus monedas a Europa.
Me gustaría extenderme un poco más pero estoy en un cyber que no tiene nada que envidiarle a los porteños: estos teclados aborrecibles... pero vengo de las minas y tenía que escribir unas líneas sobre ellas. Por 70 bolivianos, unos 30 pesos, nos subieron a una combi que nos llevó al Calvario, el barrio minero. Allí Pastor, el guía, compró en un almacén cosas para los obreros de la mina: coca, cigarrillos, dinamita y detonadores. Cualquiera que tenga quince bolivianos puede comprar cartuchos de dinamita, hasta un niño de siete años; de hecho cada minero debe llevar sus materiales de trabajo. Luego nos llevaron a un local de la cooperativa minera donde nos dieron un mameluco azul, botas, casco y lámpara. De allí a la mina.
El cerro Rico es un cono gigante lleno de agujeros y huellas de camiones. A esta altura debe tener la consistencia de un queso gruyere: la pila de mineral de descarte que viene acrecentándose desde que se explota la mina, en 1544, , tiene la mitad de la altura del cerro. Entramos a una galería irregular de un poco más de un metro de ancho y dos de alto con el agua hasta los tobillos. nos cruzamos dos veces con mineros que empujan las zorras con una tonelada de mineral. "Éstos son los más jóvenes, los más forzuditos", contó el guía: catorce a diecisiete años. Dentro de la mina hay un altar al Inca, otro al Tío de la Mina, y varias escenificaciones de Pizarro y otros conquistadores, armados en colaboración entre las agencias de turismo y la cooperativa. Los mineros les hacen ofrendas al Inca y al Tío; dentro de lamina no hay religión, sólo se venera al Tío. Su efigie, de tamaño natural, se encuentra en un recodo de una galería. La oscuridad es absoluta, sólo la luz débil de las linternas ilumina los túneles, y a esa luz se vislumbra un monstruo sentado ataviado con telas andinas, cubierto de hojas de coca, botellitas de alcohol y cigarrillos. Con los brazos abiertos, parece ofrecer su gran falo de arcilla, un símbolo de fertilidad. A mi turno, le rendí mi respeto, dándole coca y cigarrillo.
Tuvimos que pasar por lugares bravos, en los que un tablón resbaloso de barro salvaba precariamente un abismo que sobrepasaba el alcance de las linternas; otros donde había que pasar a la rastra por la baja altura de la galería. Nunca tuve miedo pero pensaba en gente medio claustrofóbica que conozco y que hubiera abandonado a los pocos metros.
A la vuelta, al dejar el equipo, olvidé mi cámara de fotos. Lo supe al terminar el tour, en la plaza central. Olvidé el apunamiento y llegué al hospedaje corriendo, ya que allí había contratado la excursión. Diligentemente la señora del hostel se comunicó con la agencia; otra vez corriendo, salvé las ocho cuadras hasta la agencia y allí me encontré con Pastor, con el que fuimos de nuevo al depósito de equipos: ¡la cámara estaba, muertita de risa en un banco! Le regalé a Pastor unos binoculares de viaje muy coquetos que compré en Buenos Aires antes de viajar: se merecía eso y más.
Espero seguir estas crónicas de viaje siempre y cuando los teclados no se retoben. Mañana a la noche salgo para Oruro y su carnaval.

miércoles, 16 de enero de 2008

Enigma veraniego

En medio de este bochorno que no hay tormenta que alivie, me encuentro trabajando esporádicamente en un proyecto literario del que no sé si saldrá algo potable. Lo que sí puedo decir es que una de las estrofas del primer intento de poema, negado como él solo a completarse, tiene cierto aire de adivinanza. Sin otro premio que el placer de resolverla, le dejo a vuestro ingenio averiguar a quiénes se refiere:

En verano se exponen a la vista
ocultas como estaban
confinadas al túnel cuando el frío;
el túnel que obligó a la fila india
innecesaria ya sobre lo vasto
del superficial mundo:
la comida del gato,
los enseres sucios de la cena.

domingo, 13 de enero de 2008

El Abuelo ganador del Pre Cosquín Rock


Los chicos de El Abuelo están que saltan en una pata: la votación a través de internet los puso en el primer lugar con holgada diferencia frente a las otras veinte bandas competidoras, y prontamente partirán rumbo a Cosquín, con los corazones llenos de ilusiones. Enhorabuena para ellos y gracias a los que se enteraron del certamen desde aquí y los apoyaron.

sábado, 29 de diciembre de 2007

martes, 25 de diciembre de 2007

sábado, 22 de diciembre de 2007

El T.E.G., un poroto


Encontré en la puerta de casa la tapa de este juego de mesa que parece salido de Los Simpsons. Por el estilo y el estado de conservación, parece hecho a fines de los '70. ¿Alguien recuerda haberlo jugado?¿Los fabricantes, GIROPLAST, habrán hecho otro juego llamado 1984?

viernes, 21 de diciembre de 2007

Llamado solidario



Una banda de rock amiga, El Abuelo, ha quedado preseleccionada para el Cosquín Rock junto a veinte bandas más. El voto de la gente decidirá cuál de todas ellas irá al festival serrano. El que tenga ganas de darles una mano, puede ingresar a la página del evento, http://www.cosquinrock.com/, regitrarse y votar su tema "Hipólito".
Les estaremos muy agradecidos.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Carta Abierta

Buenos Aires, 12 de diciembre de 2007
A la Comunidad Teatral, a los Artistas e Invitados Internacionales, a los colaboradores de estos 10 años del Festival Internacional de Buenos Aires, a las Instituciones, Agregadurías Culturales, Embajadas, a los medios de prensa, al público en general:

Mi decisión de abandonar la dirección del Festival Internacional de Buenos Aires -tras completar la VI Edición del mismo- estaba tomada.De esto pueden dar fe mis colaboradores. Lo que también creía es que el Festival se merecía una transición hacia nuevas direcciones -y decisiones- que tomasen en cuenta la experiencia transitada. No es necesario aclarar aquí los niveles de excelencia y eficacia que este Festival supo demostrar.Pero ni en la más oscura de mis pesadillas podía yo imaginar que la política del nuevo Ministro de Cultura (que responde clara y penosamente a la del nuevo Jefe de Gobierno de la Ciudad) iba a obligarnos a desalojar las oficinas en menos de 48 horas, previa decisión de desarmar todos los equipos de trabajo que -tras estos 10 años- se constituyeron como ejes principales para la realización del Festival.No se trata aquí de defender cargos, sino de dejar en claro que esta actitud de inusitada violencia, es la que marca la política a seguir: aquella que intenta anular, echar por tierra, reducir a cero lo que se supo construir de buena manera y con indiscutible éxito hasta el presente.En el momento en que usted esté leyendo este mail las oficinas del Festival estarán vacías por orden de las nuevas autoridades.Parece que el lema "todo lo hecho bajo el gobierno anterior debe ser desarmado" sigue gozando de buena salud en el Macrismo.La violencia a las que nos vimos sometidos (no me extenderé aquí sobre los modos y los dichos en los que fuimos desalojados en menos de 48 horas) llevan a pensar que la pluralidad de criterios, el disenso y los valores democráticos -tan altamente defendidos en las campañas electorales del Pro así como en las primeras horas de mandato- se ven totalmente anulados a la luz de estas actitudes.A todos los empleados de planta del Festival se les ha pedido que abandonen y vacien las oficinas para reincorporarse en sus funciones el 15 de enero en tareas y lugares a designar. Y esta es la decisión que echa por tierra el trabajo de 10 años, el esfuerzo conseguido por todo el equipo, el orgullo de armar un festival con dedicación y trabajo, con pasión y con una enorme, profunda mística.Mediante esta carta presento mi renuncia indeclinable a la dirección del Festival Internacional de Buenos Aires pero -antes de hacerlo- me pareció pertinente advertir a la comunidad teatral, a los medios, al público, a los invitados internacionales y a todos los que demuestran un interés en la cultura que estamos frente a la peor de las políticas, a la peor manera de entender la cultura, a la peor muestra de poder.Y no quiero ser cómplice de este maltrato, por eso lo denuncio.Este hecho de atropello no hace más que reforzar el viejo pensamiento binario de "unos contra otros" para demostrar lo que ya con creces sabemos puede derivar de este pensamiento.Gracias por acompañarme en estos 10 años.Estoy segura de que nos encontraremos en mejores y más luminosas condiciones.Pero de algo también estoy segura: nos merecíamos otro final.Y es la historia lamentablemente de este país.Otra vez, gracias.
Graciela Casabé
DNI 12.976.689
Tomado de Linkillo

miércoles, 12 de diciembre de 2007

De Nohayverguenza Ediciones



La editorial que lleva el mismo nombre que este blog, Nohayverguenza Ediciones, creada en el año 2002, regenteada por el autor de estas líneas y Noelia Bruzzone, venía medio alicaída por varias causas, que no suele ser un solo motivo el que agota los proyectos culturales autogestionados en este rincón del mundo. En el año 2005 habíamos editado la segunda entrega de la antología poética colectiva anónima Argoth, y un rescate pirata de una antología de poemas del inventor del Anillo Único (ese libro cuyo título hace referencia al misterioso personaje de la chaqueta amarilla) sin que llegáramos a resolver el importante tema de la distribución. En el año 2006 se enfrió aún más el empuje productivo; las ediciones artesanales implican muchísimo trabajo y al no recuperar las inversiones en metálico y en esfuerzo hechas con anterioridad, dejamos que el año se fuera sin pena ni gloria -ni nuevos lanzamientos-.

El 2007 se presentó con vientos distintos. Comenzamos tibiamente a movernos colaborando con la edición del libro de poemas de una amiga, Irene Valdivieso, Si lo sé no vengo, y su editorial independiente Purochamullo, a la que le dimos el apoyo técnico del aparato de producción que teníamos montado e inactivo. También asesoramos técnicamente a una pareja de amigos astrólogos, Jim y Victoria, que se lanzó a editar libros personalizados, amplios estudios astrales de cuidada factura y tirada de un solo ejemplar, a los que se logró darles una refinada terminación y venderlos a un precio VIP. Empezamos a vislumbrar que la rentabilidad no era una utopía. Más tarde, participamos del Taller de Editoriales Independentes que dictaron en el Rojas Santiago Llach y Washington Cucurto. Allí vimos que a pesar de los problemas no resueltos de Nohayverguenza, el mencionado aparato tenía una entidad que no era despreciable; dejar que se diluyera en la desesperanza era una pérdida que podíamos -y queríamos- evitar. Empaparnos de la realidad de otras editoriales que, cada una con sus particularidades, compartían la misma problemática (recuperación de la inversión; distribución; rentabilidad; carencia de un circuito alternativo sólido) nos sirvió para percatarnos de que debíamos seguir adelante, reinventando algunas metodologías y tapando los baches sobre la marcha.


Como las señales siempre son varias y vienen en seguidilla, a fines de octubre, al poco tiempo de cerrar el Cucurso, se realizó la quinta FLI(A) en Puán. Quedamos alelados por la cantidad de editoriales que participaban; había mucha gente que compartía la necesidad de expresarse a través de la edición autogestionada. Desde el fanzine fotocopiado hasta el libro profesional hecho en imprenta, desde la poesía hasta la investigación antropológica, una amplia gama de producciones demostraba por un lado la enorme variedad de formas de realizar publicaciones, y por otro el espacio lógico y necesario del que el evento se apropiaba, un nicho que todos los participantes estaban necesitando, tanto expositores (alrededor de cien puestos) como el público (cuya afluencia fue sorprendente).


En el mismo patio de Puán, esa tarde, comenzaron los arreglos para editar la tercera edición de Argoth, el N° 2 (el primero no tenía número y quedó como N° 0), convocando a los poetas e ilustradores conocidos que se ponían a tiro. Sabíamos que la siguiente edición de la FLI(A) sería el 9 de diciembre y con esa fecha en mente nos pusimos a trabajar. Queríamos redoblar las apuestas a la idea de editar rescates de textos consagrados, caros o agotados, apuntando a una cierta intervención social, acercando esos textos a la gente en un formato artesanal y a un precio accesible; por otra parte, la experiencia del primer rescate nos había enseñado que era un producto más vendible que nuestra antología poética, cuya característica principal es la de que los autores colaboradores permanecen en el anonimato -otra forma de verlo es que todos los poemas son obra de una voz colectiva llamada Argoth-. De manera que advertimos entonces que loa rescates son importantes a la hora de financiar las producciones en un ámbito donde hasta las editoriales independientes más exitosas, con mucha suerte, pueden cubrir los costos. Casi sin discusión, fue elegido para ser editado Del asesinato considerado como una de las bellas artes, de Thomas de Quincey: éste no posee una edición nacional reciente y la que circula es la de Alianza, que es importada y cuesta cincuenta morlacos; un desafío técnico ya que advertimos que sería un libro de más de 150 páginas, alrededor de cinco cuadernillos. Decidimos hacer unas mejoras en el método de producción; esa cantidad de hojas requería de un libro cosido y no engrampado como el anterior; la tapa sería una estampa a dos colores, y mejoraríamos la prolijidad de la fabricación para evitar guillotinar los cantos de los libros -un grave problema a partir de determinado grosor de los volúmenes-. Muchas de las mejoras surgieron de la experiencia con los libros astrológicos.




Todo lo anterior es casi una preparación para este párrafo: el domingo 9 se llevó a cabo la FLI(A), la sexta Feria del Libro Independiente Alternativa. Desde temprano estuvimos allí con nuestros cinco títulos (¡ya!): tres Argoths y dos rescates. Poco queda para decir además de que fue un éxito por donde se lo mire: El domingo fue un día radiante; el mercado del barrio de Flores es un lugar hermoso; desde temprano se dieron cita muchísimos stands donde se conjugaban libros, fanzines, ropa, juguetes, música, todo alternativo; además de la feria, hubo un escenario con lecturas, bandas, intervenciones y sucesos inclasificables; y el público desfiló incesantemente desde que el sol de la siesta dejó de castigar tonsuras, y siguió acompañando hasta que nos retiramos, satisfechos, cansados pero con alegría en el corazón, a eso de las 23:00 hs.

Queda agregar que vendimos más de lo que imaginábamos y que el entusiasmo renacido ya está impulsando los proyectos editoriales de Nohayverguenza para el 2008. No hay dudas de que el espacio alternativo que la FLI(A) convoca está en pleno crecimiento y no precisa subordinarse al circuito principal; es cuestión de apuntalarlo para que continúe creciendo como lo que es: un espacio digno, realmente alternativo e independiente. Para ello -y que me ahorquen si no está ocurriendo- es necesario seguir trabajando, apostando a la producción y publicación de literatura y al fortalecimiento de los vínculos entre las distintas editoriales independientes de todo el país. Y es imprescindible el apoyo del público, que seguramente se dará cada vez más cuenta de que los circuitos de difusión de arte del stablishment muchas veces no hacen más que reproducir, con sus autores-estrella y sus producciones publicitadas hasta el hartazgo, la ideología de este sistema, colador que se mantiene a flote porque nos hacen creer que los de abajo estamos obligados a achicar día y noche. La uniformidad se combate con la diversidad, y el monopolio económico e ideológico ya no se ve tan sin fisuras si miramos lo que pasa por fuera del marco de la "realidad" que nos construyen a diario.




(Después del febril discurso antisistema ¿qué mejor que un reclame publicitario?): los interesados en el catálogo de Nohayverguenza Ediciones no tienen más que conectarse con nosotros a través de este medio. ¡Hay ofertas y descuentos increíbles!


viernes, 16 de noviembre de 2007

¿"Earthrise"?





En la mayoría de los medios de comunicación anuncian que un satélite japonés envió imágenes del amanecer y el atardecer en la luna. Parecería que los periodistas, en desacuerdo con la revolución copernicana que destronó a la tierra como centro del universo, se contentan con que los selenitas, si es que existen, crean que nuestro vapuleado planetita es su sol...